Autor: Lu
Título: The Nightmares come true.
Temática: Normal.
Categoría: Tokio Hotel.
Género: Romance, Drama.
Advertencias: Contiene algunas escenas violentas y eróticas (En capítulos avanzados) Pero en general es apto para mayores de 14 años.
Resumen: Charlotte Haswell, mejor conocida como Charlie es una chica en apariencia normal. Su padre es chofer de uno de los camiones que transporta el equipo y escenografía para la gira europea de la banda Tokio Hotel, y ella viaja con él. Por casualidad se hace amiga del baterista Gustav Schäfer y es así como conoce al resto de la banda, incluyendo al creído guitarrista Tom Kaulitz, quien para ella era solamente el amigo de Gustav, pero que luego de un año de separación, y un intenso reencuentro, se convierte en algo más. Sin embargo, un pasado oscuro y borroso se cierne sobre la vida de la pelinegra, un pasado que ella había logrado olvidar, pero que pronto aparecerá de nuevo en su vida, amenazando con arrebatarle todo lo bueno que obtuvo junto a Tom, quien fue, es y será un punto clave en la vida de Charlie; un pasado, un destino los une, así como el sentimiento presente en sus corazones será la motivación para seguir viviendo cuando todo parezca perdido… ¿Al final podrán encontrar la manera de superar el pasado juntos?
Capítulo 1
Finalmente tenían un solo día libre, y como la mayoría de sus días libres, Gustav se levantó temprano e hizo su rutina diaria. Desayunó cuando el autobús aún estaba en movimiento y terminó justo antes de que hicieran una parada. Ya que era un chico introvertido y tranquilo, no necesitaba de los demás para divertirse. Solía disfrutar de su soledad tanto como disfrutaba de una agenda libre de compromisos por un día. El autobús y los siete camiones que los seguían hicieron una parada en un pequeño restaurante con un gran estacionamiento a un lado de la carretera, para que los choferes pudieran almorzar, mientras que los otros chicos, Bill, Georg y Tom dormirían hasta tarde.
Gustav decidió bajar y caminar un poco para estirar las piernas, además de que el cielo estaba despejado y los rayos del sol invitaban a salir del pequeño espacio habitacional en el que vivían. Apenas puso un pie sobre el asfalto del estacionamiento, pudo sentir la suave brisa campirana que le daba de lleno en la cara. Cerca de allí se podía observar un terreno de pastos altos que se agitaban rítmicamente con el viento y, como si le llamaran, se adentró en ellos, andando lentamente y observando cada detalle que la naturaleza le brindaba ese día.
-¡Auuuchh!! –escuchó en el instante en que por accidente pisó algo, o alguien. Retrocedió lo más rápido que pudo y miró entre los pastos. – ¡Deberías tener más cuidado! –le espetó lo que parecía ser un chico que yacía sentado. –Casi me dejas sin pie –murmuró por lo bajo, mientras se incorporaba un poco. Un chico, al parecer de su misma edad, pero de complexión más pequeña, le miraba con cierto recelo al tiempo que él reía, entre divertido y avergonzado.
-Lo siento. No sabía que estabas ahí –se disculpó, llevándose una mano a la nuca.
-Ya. No hay problema. –contestó y se puso en pie; se sacudió las manos en los pantalones, sonriendo sinceramente.
-Soy Gustav…
-¿Schäfer? –le cortó.
-Si… Em…
-Yo soy…
-¡Charlie!!! –se escuchó la voz histérica de un hombre, quien caminaba hacia ellos con prisa. – ¡¿Qué fue lo que te advertí?!!
-¿Charlie? –repitió Gustav, para confirmar el nombre. Charlie asintió sonriendo tímidamente.
-Lo siento mucho. No volverá a suceder. –dijo el hombre una vez que los había alcanzado y tomó a Charlie por el antebrazo. –Le dije que no los molestara…
-¿Frank? –le reconoció Gustav. – ¿Se conocen? –preguntó con una gran sonrisa. Frank era uno de los mejores choferes que tenían, siempre le ayudaba a cargar su batería y le caía muy bien.
-Sí señor –contestó el hombre, retorciendo nerviosamente una gorra de camionero entre sus manos.
-Es mi padre –se adelantó Charlie, antes que éste contestara.
-Oh, ya veo –dijo Gus, mirándolos alternadamente. –Entonces, ¿Has estado viajando con nosotros?
-Así es –confirmó, sonriendo al baterista.
-Y yo sin darme cuenta, debo ser más observador. –ambos rieron. –Y…Debe ser muy aburrido ir todo el tiempo en la cabina del camión, sin ofender, Frank.
-No hay cuidado –se apresuró a decir el hombre, aliviado de que todo estuviera bien.
-Entonces, ¿Te gustaría subir al bus para jugar al play station, alguna vez? –invitó. Charlie miró a su padre fugazmente, suplicándole que le dejara.
-Si tú quieres –dijo Frank.
-Bien, entonces… Sí, claro, me encantaría –contestó Charlie.
-Cuando quieras, búscame.
Los nuevos conocidos se despidieron y fueron a almorzar, mientras Gustav anduvo un rato más por los pastos, recordando ese par de ojos azules. A excepción de esos ojos, Charlie tenía cierto parecido con Bill, pensó divertido y riendo de sus propios pensamientos. Ambos eran delgados, de tez blanca y cabello negro, aunque Charlie era de baja estatura y no llevaba una melena como de león, sino que su cabello era más corto y en picos, hacia abajo. Perdido en sus comparaciones, fue al bus a sacar alguna silla cómoda para tumbarse bajo el sol durante un buen rato.
Frank y Charlie le observaban desde dentro del restaurante, sentados en una mesa junto a la ventana. El primero tenía en frente un gran plato de comida a medio terminar.
-Es muy amable –apuntó Charlie, a lo que Frank sonrió.
-Cree que eres un chico –afirmó su padre, totalmente convencido.
-¡Oh!! ¡Claro que no!
-Oh vamos… Te invitó a jugar play station, no a ver una película romántica.
-¡Pero…!!
-Charlotte… –le llamó su padre con tono cansado. –Debe saberlo –sentenció terminantemente.
-Está bien –contestó resignada, mirando nuevamente al baterista a lo lejos.
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~Muchas gracias a Lu por permitirnos publicar su hermoso fic. Ella es la única que escribió este fic, ni Jan, ni yo, lo escribimos, todo es obra de Lu n.n
domingo, 1 de noviembre de 2009
~The Nightmares Come True.
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